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Mostrando entradas de febrero, 2026

Carta 4 — Perder el miedo a la muerte

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Sobre vivir sin convertir la muerte en una amenaza permanente. Séneca saluda a su querido Lucilio Persevera como has empezado y, en cuanto puedas, date prisa, para que durante más tiempo puedas disfrutar de un espíritu corregido y ordenado. Y, desde luego, ya disfrutas mientras lo corriges y lo ordenas; pero es distinto el placer que se obtiene al contemplar un alma limpia de toda mancha, pura y resplandeciente. Recuerdas bien cuánta alegría sentiste cuando, dejada la toga pretexta, te pusiste la toga viril y fuiste conducido al foro: espera una alegría mayor cuando abandones el espíritu infantil y la filosofía te inscriba entre los hombres. Pues todavía no permanece en nosotros la niñez, sino —lo que es peor— la puerilidad; y esto es más grave porque tenemos la autoridad de los viejos, pero los vicios de los niños, y no solo de los niños, sino de los bebés: aquellos temen cosas leves, estos cosas falsas; nosotros, ambas. Avanza solamente: comprenderás que ciertas cos...

Carta 3 — La verdadera y la falsa amistad

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Séneca saluda a Lucilio Me entregaste, según escribes, unas cartas para que te las hiciera llegar por medio de un amigo tuyo; luego me adviertes que no comparta con él todo lo que se refiere a ti, porque ni tú mismo sueles hacerlo. Así, en la misma carta lo llamas amigo y lo niegas como tal. Si usaste esa palabra en un sentido general, como cuando llamamos “hombres de bien” a todos los candidatos o saludamos como “señor” a cualquiera cuyo nombre no recordamos, dejemos pasar el asunto. Pero si consideras amigo a alguien en quien no confías tanto como en ti mismo, te equivocas gravemente y no conoces la fuerza de la verdadera amistad. Delibera todo con tu amigo, pero antes del amigo, júzgalo. Después de la amistad hay que confiar; antes de la amistad, hay que examinar. Se equivocan quienes invierten este orden: juzgan después de haber amado, en vez de amar después de haber juzgado. Reflexiona mucho tiempo si alguien debe ser admitido en tu amistad; y cuando l...

Carta 2 de Séneca: Sobre la amistad

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No está en ninguna parte quien está en todas: el arte de concentrarse Séneca saluda a Lucilio Por lo que me escribes y por lo que oigo de ti, concibo buenas esperanzas: no andas de un lado a otro ni te inquietas cambiando continuamente de lugar. Esa agitación es propia de un espíritu enfermo. Considero que la primera señal de una mente ordenada es poder detenerse y permanecer consigo misma. Pero mira también que esa lectura de muchos autores y de libros de toda clase no tenga algo de disperso e inestable. Es necesario detenerse y nutrirse de algunos grandes escritores si queremos extraer algo que permanezca firmemente en el alma. No está en ninguna parte quien está en todas. A quienes pasan la vida viajando les ocurre esto: tienen muchos alojamientos, pero ninguna amistad. Lo mismo les sucede a quienes no se entregan con intimidad a ningún autor, sino que lo recorren todo deprisa y de pasada. No aprovecha el alimento que se expulsa inmediatamente después de inger...

Carta 1 de Séneca: Sobre el valor del tiempo

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Sobre recuperar nuestro tiempo antes de que la vida se nos escape. Séneca saluda a Lucilio Haz esto, mi querido Lucilio: recupérate para ti mismo, y el tiempo que hasta ahora se te quitaba, se te arrebataba o se te escapaba, recógelo y consérvalo. Convéncete de que esto es tal como te escribo: parte del tiempo nos es arrancado, parte nos es sustraído, parte se nos escurre. Pero la pérdida más vergonzosa es la que se produce por negligencia. Y si quieres fijarte, gran parte de la vida se nos va obrando mal, la mayor parte sin hacer nada, y toda la vida haciendo otra cosa distinta de lo que deberíamos. ¿A quién puedes darme que ponga algún precio al tiempo, que valore un día, que comprenda que muere cada día? En esto nos engañamos: creemos que la muerte está por venir, cuando gran parte de ella ya ha pasado; todo el tiempo vivido pertenece a la muerte. Haz, pues, mi querido Lucilio, lo que dices que haces: abraza todas las horas; así sucederá que dependerás menos del mañana ...