Despierta tu mente y cambia tu destino — Parte 2

El sistema operativo que llevas dentro

Nota del autor:
Esta entrada forma parte de mi próximo libro, Despierta tu mente y cambia tu destino. Estoy compartiendo algunos fragmentos mientras lo escribo, casi como si el lector pudiera entrar conmigo en el proceso de construcción del libro.


Tu cuerpo y tu mente no funcionan como una hoja en blanco. Funcionan más bien como un ordenador que lleva años encendido. Dentro tienes un sistema operativo, un núcleo, programas, procesos automáticos, archivos antiguos y hasta alguna aplicación que nadie sabe para qué coño sigue instalada, pero ahí continúa consumiendo recursos.

Ese sistema empezó a configurarse mucho antes de que tú pudieras decidir nada. Tu familia, tu educación, lo que viste en casa, lo que te dijeron, lo que te pasó, lo que te dolió, lo que aprendiste que había que hacer para que te quisieran, para que no te regañaran, para pertenecer al grupo o simplemente para sobrevivir emocionalmente.

Todo eso fue escribiendo código.

Y con los años ese código dejó de parecerte código.

Empezaste a llamarlo “yo”.

—Yo soy así.
—Siempre he sido así.
—A mí estas cosas me cuestan.
—Yo no sirvo para eso.
—Tengo mal carácter.
—Soy demasiado nervioso.
—No puedo cambiar.

Pero aquí viene una de las ideas que quiero que entiendas desde el principio:

Que lleves toda la vida funcionando de una determinada manera no significa que esa sea tu verdadera identidad.

Puede significar simplemente que es el programa que más veces has ejecutado.

Y aquí aparece el problema. Después de cuarenta o cincuenta años utilizando el mismo sistema, lees un libro, ves un vídeo o tienes uno de esos momentos en los que dices:

“Se acabó. Mañana cambio.”

Perfecto.

Solo que tu sistema nervioso no ha recibido el comunicado.

Tú quieres cambiar de vida el lunes y tu cuerpo lleva décadas esperando que el lunes sea exactamente igual que el viernes.

Por eso muchas transformaciones fracasan. Intentamos cambiar demasiadas cosas demasiado deprisa. Es como abrir un ordenador viejo, cambiarle de golpe la tarjeta gráfica, la memoria, el procesador, el sistema operativo y media placa base y después sorprendernos porque aparece un precioso:


Con la mente ocurre algo parecido.

Cuando modificas de golpe rutinas, relaciones, horarios, pensamientos, alimentación, trabajo y forma de comportarte, una parte de ti puede interpretar todo aquello no como una mejora, sino como una amenaza.

Porque nuestro organismo tiene una enorme tendencia a conservar lo conocido, incluso cuando lo conocido no nos hace felices.

Y esto es importante:

A veces no permanecemos en determinadas situaciones porque nos gusten. Permanecemos porque nos resultan familiares.

El cerebro suele preferir un infierno conocido antes que un territorio desconocido que todavía no sabe controlar.

Por eso despertar la mente no consiste en destruir todo lo que eres.

Consiste primero en descubrir qué parte de lo que eres elegiste tú y qué parte fue programada antes de que pudieras elegir.

Ahí empieza el verdadero trabajo.

No formatear el ordenador.

Entrar en el sistema. Mirar el código.

Y empezar a cambiarlo sin cargarnos la placa base.

Continuará…

En la próxima parte quiero entrar todavía más dentro del sistema: el núcleo, el sistema nervioso, los automatismos y esa extraña resistencia que aparece cuando intentamos cambiar demasiado rápido.

Porque querer cambiar es fácil.

Lo difícil es conseguir que todo lo que llevas dentro acepte el cambio.

Despierta tu mente y cambia tu destino.

Si quieres seguir leyendo este libro mientras lo estoy escribiendo, guarda el blog o compártelo con alguien que también esté intentando cambiar algo en su vida.

Pepe Miranda

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario de la Vía de la Plata en Transalp: Etapa 1

Tu mente crea tu destino… y los cabrones que te rodean